Tus ojos son mi conjuro...

El final apenas se lee. Pero ¿no es precioso aún escrito a brocha gorda? O quizá más por eso: tu mirada es un conjuro...
En un poema titulado
Conjuro Pere Gimferrer ve
Verdor de la encina
en los ojos vacíos, de cal llenos.
Y con cal parece estar escrito el grafiti.
(Es Benedetti:
tus ojos son mi conjuro / contra la mala jornada / te quiero por tu mirada / que mira y siembra futuro).